septiembre 08, 2014

El jardín risueño

De mi corazón,
cual jardín fuese,
te arranqué de ahí.
Tus raíces habían llegado
tan profundo
que provocaron
un dolor intenso
y un vacío incontenible.

Poco a poco fui sembrando
nuevas partes de mi
pero no contaba
con que aun seguías ahí,
apareciendo de a poco,
pequeñas partes de ti
como si fueran maleza.

Logré quitar unas cuantas,
pero otras, tan pequeñas,
hermosas e indefensas
no me dejaron
mas remedio
que dejarlas ahí,
esperando que un día
por si solas se marchiten.

No hay comentarios:

Publicar un comentario